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La pasión, empoderamiento profesional.


Realidad Digital
La pasión, empoderamiento profesional.

Por Cristóbal Miguel García Jaimes
Experto en Transformación Digital

El amor hacia lo que se hace es el principal motor que permite aprovechar mejor las oportunidades.

• Cuando algo nos apasiona, nos lleva más allá de los límites para lograr nuestro objetivo.
• Si no te arriesgas, puedes perder valiosas oportunidades.

La palabra “pasión” fue muy utilizada durante el pasado mes de febrero, llamado “del amor y de la amistad”. Y es que cuando algo nos apasiona, nos pone como un toro brioso, una bestia indomable que va más allá de sus límites cuando busca lograr su objetivo: una presa que no todos pueden alcanzar sin pasión.

Pasión es lo que te hizo esperar afuera de su balcón cuando el cielo se caía a cántaros; es ese valor que tuviste para enfrentar a tus suegros en su casa, en el comedor y con la cena que preparó tu linda suegra. Eso, mi amigo, es pasión.

Entregarte en cuerpo y alma a tu empresa y sentir que es como un retoño en los primeros días de primavera, que necesita de ti para convertirse en un fuerte y majestuoso roble. Pero que, sin duda, estás dispuesto a quitarte la camisa para cubrirlo con tal de que a tu “chiquilín” no le llegue demasiado sol o hasta ponerle un tierno paraguas para que las gotas de lluvia no lo doblen al caer.

Empoderarte es tomar vuelo para hacer eso: volar. Tan alto como tú quieras y tan majestuosamente como tu corazón te lo permita. Mi definición para emprender es, por ejemplo, una muestra de lo que uno debe hacer para apasionarse con algo: perder el miedo e intentarlo; tener esa convicción de qué es lo que quieres y cuándo lo quieres.

No hace mucho, tenía que salir a Guadalajara a una conferencia, había llegado a la una de la mañana al departamento, después de haber entregado computadoras reparadas en una comunidad de la sierra en Guerrero. Tenía que terminar una presentación (en realidad era prepararla al 100%) y me dormí a las 2:00 para despertar hora y media después.

Bañarme, salir al aeropuerto, volar a Guadalajara desde la Ciudad de México y llegar a impartir la conferencia… ese era el itinerario de dicha ocasión. Pero para variar, mi regadera era cuántica (y lo sigue siendo), porque a veces te da agua caliente y a veces no. La enseñanza de todo esto es que no sabía si, al abrir la llave, podría bañarme con agua caliente, pero tenía que intentarlo al igual que al emprender. Porque no sabrás si tendrás éxito o no, hasta que lo intentes. No puedes estar seguro de qué “hubiese” sido lo mejor, hasta que pase. Y si no lo haces, puedes perder oportunidades tan valiosas como un vuelo, una conferencia, una factura y, lo mejor, nuevos grandes amigos.

Siempre debe haber un plan de respaldo. En mi caso: una resistencia eléctrica del mercado calentando 7 litros de agua en una cubeta blanca, a la par de que planchaba mi camisa, todo esto a las tres de la mañana. No te avientes como “El Borras” al “ahí se va”; aviéntate seguro, pero con pasión.

Y finalmente, no importa lo que para mí signifique la pasión, sino lo que a ti te mueva y el cómo lo haga.

Por Realidad Digital

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