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Más allá de una simple transacción


Realidad Digital
Más allá de una simple transacción

Por: Academia Mexicana de Creatividad, institución Experta en la Materia para Realidad Digital.

Tres tendencias de mentalidad y comportamiento que han modificado nuestras expectativas sobre el servicio.

Expertos en la Materia

• Para generar demanda y atracción en el mercado, tu producto debe ser más conveniente y fácil de usar que lo actual.
• Preferimos aquellos servicios que parecen estar especialmente diseñados para establecer una relación única.

Cada día que pasa, y con cada nueva genialidad que surge en el mundo de los negocios, nuestras expectativas cambian. Como consumidores, diariamente ponemos la vara más y más alta, en la medida que surgen nuevas formas de servicio y nuevas propuestas de valor que nos satisfacen mejor que lo que teníamos antes. Nuestras memorias son cortas y acomodaticias, para lo bueno y para lo malo. Y esperamos que lo siguiente siempre sea mejor, mucho mejor que lo anterior.

Facilita mi vida, no me la hagas más complicada

Una de las cosas que, como mercadólogos, debemos tener siempre presente es que sea lo que sea lo que vamos a ofrecerle a la gente, debe ser más sencillo que lo anterior, según lo marca un artículo titulado: “La nueva economía mundia”, publicado en el portal de Business As Unusual. Debe saber insertarse en su vida, facilitando la ejecución de alguna tarea o la obtención de algún valor. Sin complicaciones. Si la gente tiene un problema o una necesidad, seguro que actualmente ya lo está resolviendo de alguna manera. Entonces, para que tu solución sea mejor que lo que tienen actualmente, y por lo tanto genere demanda y tracción en el mercado, debe ser más conveniente y fácil de usar que lo actual. He ahí una forma de hacer de cualquier idea algo deseable para los consumidores.

 

Es por ello que las apps de mapas en los smartphones han llegado para sustituir las guías tradicionales en papel, en una tendencia irreversible que hace que los otrora líderes del mercado hace menos de 10 años sean prácticamente material de museo hoy día. Lo mismo las palomitas de maíz para microondas, cuya propuesta de valor no es poder hacer palomitas en casa (esas ya las hacíamos desde siempre) sino regalarnos 15 minutos adicionales de vida ociosa cada vez que se nos antoja probar unas. Los mercados de verduras y vegetales por suscripción, que tan de moda se están poniendo en otros países, directos de la huerta a tu puerta (ya ni siquiera debes ir al súper para tener frescos en casa).

 

O la popularización de las marcas de café en cápsulas. ¿Es realmente mejor que un buen café casero? No, su propuesta de valor es devolvernos tiempo para ocuparnos de nuestras cosas mientras aquello se hace solo. Se trata de una generación que aprecia más el DIFM (Do-It-For-Me) que el DIY (Do-It-Yourself), no por falta de ganas o interés, sino por la mera falta de tiempo disponible para esas pequeñas cosas.

 

Hazme sentir único y especial

Otra tendencia que vale la pena mencionar es la personalización de productos y servicios. Aun siendo un ser gregario y social, el ser humano se caracteriza por el deseo de diferenciarse de su manada, esa expectativa de sentirse especial y único, no uno más del montón. Apreciamos a quienes recuerdan nuestro nombre, y aún más a quien recuerda el nombre de nuestros hijos. Damos especial atención a aquellas marcas que recuerdan nuestros gustos especiales, y nos complacen con ellos sin siquiera pedirlo y sin cargos extra. Preferimos aquellos servicios que, aunque masivos, parecieran estar especialmente diseñados para establecer una relación única e irrepetible con nosotros.

 

Experiencias online y offline, privacidad y un toque de gamification son la clave del Cool Involment, señala el portal una artículo denominado: “Cool Involvement” publicado en el portal Science of the Time.

 

Hoy, cuando nos sentamos a entretenernos frente a una pantalla, esperamos recomendaciones y filtros especialmente diseñados para nosotros y adaptados a nuestros hábitos y gustos. Queremos que Netflix nos diga qué ver y qué nos va a gustar, que Youtube nos muestre en nuestra homepage aquellos vídeos que somos propensos a disfrutar, escogidos por un algoritmo de entre las otras millones de opciones disponibles que seguro no nos van a interesar. No queremos solamente pedir un café y ser uno más de la fila: “Queremos nuestro capuccino con doble espuma con leche deslactosada a 45°C en vaso alto y con un shot de expreso chiapaneco…”, orden que volvería loco a cualquier barista en cualquier cafetería, pero no en Starbucks, donde con mirada inmutable y plumón sobre el vaso simplemente nos preguntan “¿A nombre de quién?”. Queremos que nuestras marcas preferidas aprendan de nosotros, en un momento en que la tecnología y el Big Data permiten que esto ocurra de forma natural.

 

“Hacer” antes que “tener”

Vivimos una época muy interesante, que todavía está por entenderse y a la que no hay que acostumbrarse mucho, porque “esto cambia muy rápido”. Uno de los principales movimientos que se está dando es la migración paulatina de la Economía de los Objetos a la Economía de las Experiencias; de la preferencia por comprar y tener, hacia otra economía basada en hacer y vivir.

 

Lo interesante es que esta tendencia es predominante en dos grupos tradicionalmente antagónicos: los baby boomers (ya con activos y patrimonio consolidado, y con una expectativa de calidad de vida que les permite disfrutar de sus 50s, 60s y etcétera, aún mejor que en su juventud) y los millenials (que traen otro chip, el “YOLO” y las ganas de vivir y presenciar el mundo sin dejar mucha carga atrás, con apenas los suficientes objetos para satisfacer sus básicos, carga ligera para moverse, viajar, vivir experiencias únicas porque You-Only-Live-Once).

 

Trending Watching publicó un post titulado: “The Expectation Economy – Participation isn’t optional!”, en el que señala que la Economía de la Expectativa se basa en tres pilares fundamentales:

  • Aumento de la calidad
  • Consumo con impacto positivo a futuro
  • Expresión personal

 

No es fortuito que Uber o Airbnb tengan el éxito que tienen. La gente está dispuesta, y siempre lo ha estado, a pagar un poco más por un mejor servicio o una experiencia única. Esas cosas las tornan deseables y sexys: siempre entregan una historia que contarle a los demás. Cenar por solo ingerir alimentos es cosa del pasado; queremos hacerlo en la total oscuridad y con los ojos vendados, en un globo sobrevolando las pirámides o en un lugar único donde la experiencia no se va a repetir nunca.

 

Pero sin irnos tan lejos, que nos ofrezcan una botellita de agua o chicles mientras nos llevan de un lugar a otro ya es un diferenciador fundamental; o que nos dejen poner nuestra propia música y hacernos sentir, por un momento, que estamos en casa mientras dura el trayecto en medio del tránsito. Nuestras expectativas han cambiado. Hoy esperamos que las relaciones con nuestras marcas vayan mucho más allá de la simple transacción funcional. Nuestra experiencia con una marca debe ser increíble, y mejorar cada día, porque si no, ya saben: hoy tenemos muchas opciones. Ya vendrá otro que lo haga mejor.

 

Por Academia Mexicana de Creatividad
Institución Experta en la Materia para Realidad Digital

Fuente 1: Business As Unusual

Fuente 2: Science of the Time

Fuente 3: Trend Watching

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